Como predije ayer, el día de hoy ha sido bastante tranquilo. Aparte de mi rutina matinal, he llevado a Charlie a la guardería, he planchado un poco, he recogido a Charlie y les he dado un baño a los peques. Pero os cuento más detenidamente...
Esta mañana, los niños llegaron a la cocina con su padre mientras yo preparaba el desayuno a Alannah. "Say good moorning to Ana" (Decid buenos días a Ana), dijo Hugh. Charlie me lo dijo y vino a abrazarse a mi pierna. Alannah se quedó quieta y callada. "Alannah, you too" (Alannah, tú también), así que me lo dijo de mala gana y apoyó la cabeza en mi pierna durante unos segundos. Son pequeños ejemplillos para que veais mi diferente relación con los niños.
Hoy, nana (la abuela) volvía a Irlanda. Cuando iba a salir para llevar a Charlie a la guardería Tamsyn dijo que a mi regreso ya no estaría, así que nos dimos un abracito de despedida. Pero al volver, aún estaba; así que, cuando se fue de verdad, nos quedamos mirándonos y le dije: bueno, vamos a abrazarnos otra vez. La verdad es que es súper tierna. Cuando tendíamos la ropa juntas en el jardín hablábamos de temas como cuántos hijos quiero tener... casi como una abuela a su nieta pequeña. Incluso me ha dicho que cuando vaya a Irlanda tengo casa allí.
Después de planchar un poco mientras escuchaba música, estuve un par de horitas descansando-estudiando en mi habitación; me comí unas costillas a la barbacoa over coocked (más hechas de la cuenta, mayormente achicharradas) como dice Tamsyn, que sobraron hace un par de noches; y fui a recoger a Charlie a la guardería. Era mi primera vez, así que estaba un poco nerviosa por cuál sería su reacción al verme a mí y no a mumy (tengo todas mis expectativas puestas en Charlie). Pero le ha dado mucha alegría verme y más, cuando ha visto que le había llevado galletas.
El camino ha sido muy divertido, porque hacía mucho viento y me inventé la tontería de que me llevaba volando. Así que le daba un empujón al carro y yo salía también corriendo haciendo espavientos y el tio se meaba. No hacía ya otra cosa que decir "Oh Ana, the wind!" (¡Oh, Ana, el viento!) para que lo hiciera otra vez. Así que he llegado a casa destrozadita. Hoy también ha estado guay, porque Tamsyn me ha dado dinero para que hiciera unos recados en el Salisbury's: una garrafa de leche y dos postales de cumpleaños y me ha encantado elegirlas.
Esta semana, la cosa va de cumpleaños. Hoy era el segundo cumpleaños de Boby, el hijo de una amiga de Tamsyn, no sé si os he hablado alguna vez de él- Así que hoy tenían una fiesta desde las tres hasta las seis (tres horas de descanso para mí).
Cuando han vuelto, he bañado a los chiquitines. Charlie otra vez hoy liado con su mazapancillo. "Charlie, don't touch your willy!" (Charlie, no te toques el pito!). No sé cómo tengo que actuar en esos casos, pero Alannah se meaba. "Ana, how do you say willy in Spanish?" (¿cómo dices pito en español?), me preguntó la peque, "pito", "pito willy?", "no, just pito" (no, sólo pito). Pero es que de verdad que hacen cada cosa que no sé cómo actuar. Hoy Alannah estaba como dándole un beso interminable a Ruari (aquí los dan en la boca) y, cuando me he dado cuenta, lo que estaba haciendo es meterle la lengua en la boca en el bebé porque cuando tiene hambre mama. Es para quedarse flipados.
Y bueno, en general, la relación con los peques va mucho mejor. Con Charlie ya es genial, lo adoro. Con Alannah me sigue costando, pero es cuestión de actitud. Hoy, por ejemplo, por la noche, mientras veían un poco de tele antes de ir a la cama se ha venido a tenderse en mi regazo...
Y ya, por último, tengo algunas noticias nuevas sobre idas y venidas. Ya tengo mi vuelo de regreso a Londres el viernes 29 y, en la cena, Tamsyn me ha dicho que van a mirar ya mi vuelo a España en octubre (el definitivo) y que lo reservarán para el ocho de octubre. Después hemos estado hablando de lo rápido que pasa el tiempo... Y tanto.
jueves, 31 de mayo de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
Hoy me he ganado el sueldo. Por la mañana ya empezó complicado el día. Como siempre, preparé el almuerzo para Alannah y empecé a vaciar el lavavajillas esperando a que llegaran los peques. Cuando apareció Alannah, sin decirme buenos días, empezó a comprobar su almuerzo. De primeras, no le gustaba la chocolatina que le puse, así que la subí al pollete para que eligiera. Cuando había elegido, me dijo que no quería plátano, que mejor una manzana. Así que cogí la manzana, se la corté en trocitos, como siempre. "No! Don't cut the apple like that!" (¡No, no cortes la manzana así!). Le dije que ya estaba cortada y que no podía hacer nada, así que empezó a llorar. Le dije que si quería sus cereales y, cuando se los había echado, me lanzó la caja. Cuando vió que, aun así, yo estaba metiendo la manzana en una bolsita de animalitos, la cogió, la metió en la nevera y se fue dejando los cereales en la mesa. Al poco rato, bajó Tamsyn y me dijo (muy amable) que en el cajón de abajo de la nevera había manzanas. Así que cogí una, se la pelé, se la corté de otra manera y se la metí en otra bolsita de animalitos. Cuando se bebió el zumo (no probó bocado de los cereales), volvió de nuevo a comprobar su almuerzo. "What's this?" (¿Qué es eso?), me dijo señalando la manzana, "apple" (manzana). Le cambió la cara "have you cut the apple again?" (¿has vuelto a cortar la manzana?). Le dije que ya tenía que ser así, que mañana le pondría una entera y se fue llorando a su mamá y Tamsyn le dijo que ella le compraría una después. Cuando lo escuché, no me lo podía creer. Cogí una manzana, la lavé, le pregunté si la quería así y, sin ocultar mi enfado, se la metí en la mochila y me fui. Alannah me dijo "thank you" (gracias).
Y no sé si debería contar esto por aquí, pero hoy me ha pasado un acontecimiento muy gracioso con Charlie, inocente de mí. Estábamos viendo la tele y, de repente, me dice "Ana, my willy boy is getting bigger and bigger" (Ana, mi pito de niño se me está poniendo cada vez más grande). "Really?, lets me see" (¿de verdad?, déjame ver). Sí, eso le dije. Y ahí estaba el tio, tan agustito tocándose el mazapán. "Charlie, you can't touch your willy. It's not fun!" (¡Charlie, no puedes tocarte el pito, no es divertido!). Pero me meaba de risa.
Después de llevar a Alannah al cole, fui con Charlie al parque de Dulwich. Hoy Tamsyn necesitaba el carro para el bebé, así que ahí estaba yo cargando con Charlie y su scooter. Hemos tardado una hora en llegar. Allí nos estaba esperando Paloma (la chica que conocí la semana pasada) y Nathaniel, el peque que cuida. Así que nos hemos estado comiendo un heladito y luego hemos estado jugando con los niños en el playground. No llegamos a casa hasta cerca de las una.
Después de comerme mi bocadillo de rigor, me subí el ratito que tenía a echarme una siestecita. A las cinco Tamsyn se iba a celebrar su cumpleaños (al final no era el aniversario) con Hugh, así que bajé media hora antes. Tamsyn estaba envolviendo un regalo y Alannah escribiendo una tarjeta. Arianna (la hermana de Romally) cumplia un añito, así que Charlie y Alannah iban a llevarle un regalo. Alannah no tenía zapatos, así que le dije que se los pusiera, pero no quería. Le pregunté si quería los míos y me dijo que sí, pero cuando los tenía puestos, llegó la abuela a regañarle. Cuando se los cambié y les dije adiós, me preguntó si es que yo no iba a acompañarles, Alannah le dijo que podía ir ella sola, pero Tamsyn no la dejó, así que ahi que me tocó a mí. No obstante, la abuela es adorable. Y cuando hago algo, me dice "good girl" (buena chica), como a los niños pequeños. Eso me gusta.
En el cumple de Arianna estábamos nosotros solos. Han jugado un rato; hemos comido una tarta preciosa, que era un uno con florecitas y corazones; nos hemos hinchado de chucherías y he hecho algunas fotitos para la familia.
En el final del día, me ha tocado bañar a los pequeños, secarles el pelo, ayudarles con la cena, contarles un cuento y meterlos en la cama. Pero se han portado muy bien. Espero que mañana compensen las horas que he echado hoy de más... Los jueves siempre suelen ser tranquilos.
Y no sé si debería contar esto por aquí, pero hoy me ha pasado un acontecimiento muy gracioso con Charlie, inocente de mí. Estábamos viendo la tele y, de repente, me dice "Ana, my willy boy is getting bigger and bigger" (Ana, mi pito de niño se me está poniendo cada vez más grande). "Really?, lets me see" (¿de verdad?, déjame ver). Sí, eso le dije. Y ahí estaba el tio, tan agustito tocándose el mazapán. "Charlie, you can't touch your willy. It's not fun!" (¡Charlie, no puedes tocarte el pito, no es divertido!). Pero me meaba de risa.
Después de llevar a Alannah al cole, fui con Charlie al parque de Dulwich. Hoy Tamsyn necesitaba el carro para el bebé, así que ahí estaba yo cargando con Charlie y su scooter. Hemos tardado una hora en llegar. Allí nos estaba esperando Paloma (la chica que conocí la semana pasada) y Nathaniel, el peque que cuida. Así que nos hemos estado comiendo un heladito y luego hemos estado jugando con los niños en el playground. No llegamos a casa hasta cerca de las una.
Después de comerme mi bocadillo de rigor, me subí el ratito que tenía a echarme una siestecita. A las cinco Tamsyn se iba a celebrar su cumpleaños (al final no era el aniversario) con Hugh, así que bajé media hora antes. Tamsyn estaba envolviendo un regalo y Alannah escribiendo una tarjeta. Arianna (la hermana de Romally) cumplia un añito, así que Charlie y Alannah iban a llevarle un regalo. Alannah no tenía zapatos, así que le dije que se los pusiera, pero no quería. Le pregunté si quería los míos y me dijo que sí, pero cuando los tenía puestos, llegó la abuela a regañarle. Cuando se los cambié y les dije adiós, me preguntó si es que yo no iba a acompañarles, Alannah le dijo que podía ir ella sola, pero Tamsyn no la dejó, así que ahi que me tocó a mí. No obstante, la abuela es adorable. Y cuando hago algo, me dice "good girl" (buena chica), como a los niños pequeños. Eso me gusta.
En el cumple de Arianna estábamos nosotros solos. Han jugado un rato; hemos comido una tarta preciosa, que era un uno con florecitas y corazones; nos hemos hinchado de chucherías y he hecho algunas fotitos para la familia.
En el final del día, me ha tocado bañar a los pequeños, secarles el pelo, ayudarles con la cena, contarles un cuento y meterlos en la cama. Pero se han portado muy bien. Espero que mañana compensen las horas que he echado hoy de más... Los jueves siempre suelen ser tranquilos.
martes, 29 de mayo de 2012
Al final hoy no ha sido tan malo como pensaba ayer. Imaginaba que, al estar aquí su tia y su abuela, los niños pasarían de mí como lo habían hecho la tarde-noche anterior (he introducido el concepto tarde-noche en mi vida. Entiendo que lo llamen así, es aún por la tarde pero se van a la cama). Cuando se levantaron, estuvimos llenando sus cuencos de cereales y luego empezamos a jugar subiéndonos a las sillas y a la mesa (creo que los consiento demasiado).
Hoy, tocaba recoger a Romally para llevarla también al cole. Antes de salir de casa, la abuela de Alannah le preguntó si quería hacer pipí, pero no tenía ganas... hasta que estábamos en mitad del camino al cole y ya no se podía aguantar. Así que la puse a hacer pipí entre dos coches y la limpié con la servilletita de flores del almuerzo de Romally.
Después de llevar a Alannah al cole, llevé a Charlie a la guardería, aspiré las habitaciones y los baños y me fui a estudiar al parque. Es un gustazo estudiar en el solecito, delante del lago lleno de patos y con las ardillas correteando a mi alrededor.
La tarde la he tenido tranquilita, sólo he tenido que bañar a los peques y llevar a Alannah al ballet donde, a la salida, de nuevo se hacía tanto pipí que no podía esperar y tuve que quitarle el body y ponerla en unos setitos. Cuando terminó, corrió a toda velocidad para alcanzar a Romally.
Al llegar a casa, Alannah quería darle un beso de despedida, pero ella le vacilaba claramente y se iba en su patinete riéndose, así que Alannah se volvió entre triste y mosqueada. Así que cuando Romally fue finalmente a darle un beso, Alannah no quería. Tendríais que haberlas visto, parecían de novela (Tamsyn siempre llama a Alannah Queen of drama, la reina del teatro/drama). La cosa llegó tan lejos que, de repente, las dos salieron corriendo, se empujaron y Romally trincó a Alannah por los pelos hasta que Mave y yo salimos corriendo y logramos separarlas.
Cuando llegamos de nuevo a casa, aunty Jackie (tita Jackie) se despidió para volver a su ciudad. De nuevo, somos sólo seis y la abuela, que es un encanto. Lo único malo de conocer a gente nueva una y otra vez es que siempre me preguntan las mismas cosas y siempre tengo lo mismo para responder. Aunque estoy avanzando mucho con la comprensión del inglés.
Mañana, Hugh y Tamsyn celebran su aniversario, así que volveré a hacer de baby sitter. Os mantendré informados. ¡Buenas noches!
Hoy, tocaba recoger a Romally para llevarla también al cole. Antes de salir de casa, la abuela de Alannah le preguntó si quería hacer pipí, pero no tenía ganas... hasta que estábamos en mitad del camino al cole y ya no se podía aguantar. Así que la puse a hacer pipí entre dos coches y la limpié con la servilletita de flores del almuerzo de Romally.
Después de llevar a Alannah al cole, llevé a Charlie a la guardería, aspiré las habitaciones y los baños y me fui a estudiar al parque. Es un gustazo estudiar en el solecito, delante del lago lleno de patos y con las ardillas correteando a mi alrededor.
La tarde la he tenido tranquilita, sólo he tenido que bañar a los peques y llevar a Alannah al ballet donde, a la salida, de nuevo se hacía tanto pipí que no podía esperar y tuve que quitarle el body y ponerla en unos setitos. Cuando terminó, corrió a toda velocidad para alcanzar a Romally.
Al llegar a casa, Alannah quería darle un beso de despedida, pero ella le vacilaba claramente y se iba en su patinete riéndose, así que Alannah se volvió entre triste y mosqueada. Así que cuando Romally fue finalmente a darle un beso, Alannah no quería. Tendríais que haberlas visto, parecían de novela (Tamsyn siempre llama a Alannah Queen of drama, la reina del teatro/drama). La cosa llegó tan lejos que, de repente, las dos salieron corriendo, se empujaron y Romally trincó a Alannah por los pelos hasta que Mave y yo salimos corriendo y logramos separarlas.
Cuando llegamos de nuevo a casa, aunty Jackie (tita Jackie) se despidió para volver a su ciudad. De nuevo, somos sólo seis y la abuela, que es un encanto. Lo único malo de conocer a gente nueva una y otra vez es que siempre me preguntan las mismas cosas y siempre tengo lo mismo para responder. Aunque estoy avanzando mucho con la comprensión del inglés.
Mañana, Hugh y Tamsyn celebran su aniversario, así que volveré a hacer de baby sitter. Os mantendré informados. ¡Buenas noches!
lunes, 28 de mayo de 2012
Hoy el día ha empezado muy bien y ha terminado fatal. Por primera vez, Charlie y Alannah han venido juntos a despertarme a mi habitación. Quizá eso pueda pareceros malo, pero a mí me ha hecho mucho ilusión que vengan contentos a despertarme (de todos modos, sólo ha sido dos minutos antes de sonarme el despertador). Lo peor ha sido que, con la calor de estos días, duermo en paños menores, así que ha sido una pillada en toda regla.
Hoy llegaban la madre y la hermana de Tamsyn; así que, después de llevar a Alannah al colegio, he llevado a Charlie al parque para que pudiera limpiar tranquila. Ha sido genial. Primero nos hemos tomado un heladito en una de las cafeterías del parque y después hemos ido a la paddling pool (piscina para niños). Para que os hagáis una idea, es como una playa pequeñita, donde hay una explanadita de arena y otra con agua hasta los tobillos, con fuentes en medio. La vez anterior que fui, como aún hacía frío, no había agua. Así que me ha pillado por sorpresa.
Todos los niños estaban allí en bañador (o con esos trajecillos de neopreno chillones que se ponen por aquí), aunque también había pequeñajos en pañales, así que no me lo pensé y dejé a Charlie en pants (calzoncillos). Él estaba loco de contento y no paraba de decirme que me metiera con él (yo, en vaqueros y con mis sandalias nuevas), así que me descalcé, me remangué los pantalones y allí que fui a salpicar y corretear por el agua. Yo era la "madre" más mojada y Charlie, el niño más chorreando.
(Foto del principio y del final. Fijaos en el pelo y en el color de los calzoncillos).
Debía de parecer tan divertida que, en una de estas y sin venir a cuento, un niño loco me tiró encima un cubito de la playa lleno de arena y me persiguió por toda la piscina echándome cubos de agua. Mi reacción (como siempre, tan adecuada) fue salir corriendo gritando "No, please, why?" (no, por favor, ¿por qué?).
A la hora de irnos, como no tenía toalla, le quité los calzoncillos y nos pusimos un ratito al sol hasta que nos secamos. El pobre estaba tan cansado que, cuando lo metí en el carro, tardó minutos en dormirse y, cuando llegamos a casa, lo dejé allí dormidito hasta que se despertó media hora después y le puse su tele y su plátano.
Justo cuando estaba limpiando mi plato del almuerzo, llegó la hermana de Tamsyn, pero apenas la saludé y me subí a mi habitación para dormir una siesta, la cual no se ha llegado a dar. Cosa de una hora y media después, Tamsyn y su hermana estaba en el jardín y el timbre no paraba de sonar, pero nadie abría. Yo sabía que era su madre, así que imaginé que le haría ilusión recibirla, pero en vista de que nadie abría, lo hice yo misma. A la madre le ha hecho muchísima gracia. No paraba de contárselo a todo el mundo.
La tarde la he tenido libre, pero he estado descansando y estudiando en mi habitación. Cuando bajé, en la casa estaba toda la estirpe Brennan. También su prima y su sobrina (hija de la hermana que está aquí ahora). Y los niños, por supuesto, pasando de mí. No he podido sentirme más fuera de lugar en un día en el que estaba tan contenta. Son geniales, súper simpáticas, pero me he cortado muchísimo al ver a tanta familia hablando inglés y apenas he balbuceado tres palabras mal dichas. Realmente es difícil sentirte incómodo y fuera de lugar en la casa en la que vives. Veremos a ver cómo se da la semana...
Hoy llegaban la madre y la hermana de Tamsyn; así que, después de llevar a Alannah al colegio, he llevado a Charlie al parque para que pudiera limpiar tranquila. Ha sido genial. Primero nos hemos tomado un heladito en una de las cafeterías del parque y después hemos ido a la paddling pool (piscina para niños). Para que os hagáis una idea, es como una playa pequeñita, donde hay una explanadita de arena y otra con agua hasta los tobillos, con fuentes en medio. La vez anterior que fui, como aún hacía frío, no había agua. Así que me ha pillado por sorpresa.
Todos los niños estaban allí en bañador (o con esos trajecillos de neopreno chillones que se ponen por aquí), aunque también había pequeñajos en pañales, así que no me lo pensé y dejé a Charlie en pants (calzoncillos). Él estaba loco de contento y no paraba de decirme que me metiera con él (yo, en vaqueros y con mis sandalias nuevas), así que me descalcé, me remangué los pantalones y allí que fui a salpicar y corretear por el agua. Yo era la "madre" más mojada y Charlie, el niño más chorreando.
(Foto del principio y del final. Fijaos en el pelo y en el color de los calzoncillos).
Debía de parecer tan divertida que, en una de estas y sin venir a cuento, un niño loco me tiró encima un cubito de la playa lleno de arena y me persiguió por toda la piscina echándome cubos de agua. Mi reacción (como siempre, tan adecuada) fue salir corriendo gritando "No, please, why?" (no, por favor, ¿por qué?).
A la hora de irnos, como no tenía toalla, le quité los calzoncillos y nos pusimos un ratito al sol hasta que nos secamos. El pobre estaba tan cansado que, cuando lo metí en el carro, tardó minutos en dormirse y, cuando llegamos a casa, lo dejé allí dormidito hasta que se despertó media hora después y le puse su tele y su plátano.
Justo cuando estaba limpiando mi plato del almuerzo, llegó la hermana de Tamsyn, pero apenas la saludé y me subí a mi habitación para dormir una siesta, la cual no se ha llegado a dar. Cosa de una hora y media después, Tamsyn y su hermana estaba en el jardín y el timbre no paraba de sonar, pero nadie abría. Yo sabía que era su madre, así que imaginé que le haría ilusión recibirla, pero en vista de que nadie abría, lo hice yo misma. A la madre le ha hecho muchísima gracia. No paraba de contárselo a todo el mundo.
La tarde la he tenido libre, pero he estado descansando y estudiando en mi habitación. Cuando bajé, en la casa estaba toda la estirpe Brennan. También su prima y su sobrina (hija de la hermana que está aquí ahora). Y los niños, por supuesto, pasando de mí. No he podido sentirme más fuera de lugar en un día en el que estaba tan contenta. Son geniales, súper simpáticas, pero me he cortado muchísimo al ver a tanta familia hablando inglés y apenas he balbuceado tres palabras mal dichas. Realmente es difícil sentirte incómodo y fuera de lugar en la casa en la que vives. Veremos a ver cómo se da la semana...
domingo, 27 de mayo de 2012
Por fin me siento un rato para contaros mi fin de semana. Los pillamos con tantas ganas que empezamos la semana más cansadas de lo que las terminamos. Empecemos por ayer...
Este era el último fin de semana del Erasmus de Mónica en Birmingham, así que iba a hacer una visita express a Londres con su hermano y su padre, que han venido a ayudarla con el piso y las maletas. Nosotras, por supuesto, no podíamos faltar. Como era la primera vez que sus familiares venían a Londres y sólo tenían un día, el plan era visitar todo lo protocolariamente visitable en unas horas (ahora entenderéis por qué no me sentí ayer con fuerzas para escribir el diario).
Quedamos con ellos a las 11:35 en la estación de autobuses de Victoria. El recorrido fue Buckingham Palace (lleno de andamios para el aniversario de la coronación de la Reina, la semana que viene), St. James Park, Trafalgar Square y Westminster, donde paramos a comer en un Mc Donalls (todo ese primer tramo, andando). Cuando terminamos el lunch, cogimos un barco por el Támesis que nos llevaba hasta London Bridge y Tower of London y, de ahí, un metro hacia Candem Town. Evidentemente, lo que más nos apetecía era pedirnos unos refrescos y tomárnoslos en el río.
Una de las cosas curiosas del día, y con la que nos detuvimos más tiempo que en el mismísimo Big Ben, fue cuando una pareja medio perroflauta medio árabe (acabo de odiarme a mí misma por estas palabras; sin embargo, no voy a borrarlas) llegó al riachuelillo con un par de barcos unidos, los cuales parecían sus casas, y querían atravesarlo. El río tiene unas presas para que pasen los barcos, así que tenían que abrir unas y cerrar otras para que se fuera nivelando el nivel de agua y poder pasar, lo que les llevó una hora. Lo curioso es que la mujer hizo todo el trabajo mientras el hombre la miraba y mandaba, el padre de Mónica no daba crédito, quería decirle a la mujer que su marido era un huevón (afortunadamente, no sabe hablar inglés).
Cuando lograron atravesar el tramo, nos fuimos de tiendecitas, pero ya estaban quitando los puestos (aquí siguen cerrando a las cinco-seis los establecimientos en verano, aunque haya sol hasta las diez). Así que nos fuimos a tomarnos algo a un pub muy alternativo, situado donde antes se encontraba un hipódromo, y donde hay música en vivo, rinconcitos privados donde parece que hacen streepties, un jacuzzi... Un bar que sólo podría verse en Candem Town.
Nuestra última ruta fue hasta Picadilly Circus, en metro, que nos lo habíamos saltado en nuestro primer tramo y, de nuevo, hacia Victoria andando para llegar a casa. Justo ayer (un sábado por la noche), los ingenieros estaban comprobando las vías, así que había retrasos y tardé en llegar a casa. No podía más con mi cuerpo...
El plan para hoy era visitar Oxford. Nos lo estuvimos planteando varias veces a lo largo de la tarde, porque estábamos muy cansadas y ese plan implicaba madrugar y andar; pero, al final, decidimos que sí. Cuando llegué a mi habitación, pensé en mandarle un mensaje a Manon para cambiar de planes (mi móvil inglés no funciona desde hace un par de días): si le llegaba, bien; si no, iría a Oxford. No le llegó, así que fui a mirar los horarios del tren. ¡No!, los ingenieros seguirían trabajando y el tren necesitaría transbordos en autobús y tardaría media hora, lo que implicaba madrugar más. Decidí enviarle un mensaje desde el móvil español. Justo entonces, me funcionó de repente el Wifi y me llegó un Whatsapp de Manon diciéndome que me conectara al Facebook (cuanta terminología contemporánea, mi abuela no lo va a entender). Su tren iba a tardar una hora y media. Era una señal que, además, no habíamos comprado los billetes de autobús cuando teníamos pensado haberlo hecho. Así que decidimos hacer un plan más tranquilo.
El primer lugar de encuentro ha sido, de nuevo, Primark (lo sé, pero necesitaba sandalias). Ya las veréis en fotos, me he comprado dos (pares) por tres y cuatro libras. Monísimas. Unas de ellas, de color menta (como no) y las otras, copiadas de las de Mónica. Así que me cambié el calzado y nos fuimos camino a Regents Park para hacer un picnic; pero antes, de camino, paramos en un Subway para comprarnos unos bocadillos.
El parque es gigante, precioso y estaba lleno de gente tomando el sol, jugando al fútbol e, incluso, en bikini (Tamsyn me ha dicho que los ingleses y los irlandeses se vuelven locos cuando ven un rayito de sol). Nos ha encantado el plan de hacer picnics, porque podemos tirarnos como si fuese la playa, tomar el sol, charlar, comer y, además, en un sitio precioso donde echar fotos. Había también un lago gigante con hidropedales en los que nos queríamos montar, pero no llegamos a encontrar el embarcadero. Ya lo haremos otro día...
(Como podéis ver, aquí esto de la Fanta, el Nestéa y el Aquarius no se lleva mucho...)
A última hora de la tarde queríamos ir a dar un paseo por un barrio muy vintage en el que estuvo Manon con Mónica el fin de semana en el que estuve en España, así que cogimos el metro. Casualidades del destino, justo cuando acabábamos de salir de la estación y de haber pagado, Manon se dió cuenta de que se había equivocado, pero ya decidimos que haríamos algo por allí (estábamos en Leicester Square).
Queríamos ir a una terracita a tomar un refresco, pero vimos un Burger King y se nos apeteció un helado. Cuando entramos, de repente pensamos que mejor en el Mc Donalls y nos fuimos. Al llegar al Mc Donalls, una muchacha nos atendió, pero le dijimos que esperara un momento, que aún no habíamos decidido. Casualidad o no, en ese momento nos habló una chica española por si preferíamos que nos atendiera. Por lo visto, lleva aquí dos meses y suele quedar con un grupo de españoles (no me regañéis, sólo hablo español los fines de semana). Así que nos hemos dado los Facebook.
El resto de la tarde, la pasamos charlando en el Mc Donalls, comiendo helado y bebiendo Coca Cola.
Mañana llegarán a casa la madre de Tamsyn y su hermana. Por otra parte, se supone que los días de buen tiempo sucesivos se han terminado y que mañana volverá a llover, aunque seguirá haciendo calor. ¡Os mantendré al tanto de todo! Buenas noches.
viernes, 25 de mayo de 2012
Como ya auguré la semana pasada, hoy es viernes y he logrado estar los cinco días sin bajones con los niños o con mi estancia aquí. Quizá sea el buen tiempo... Pero es verdad que se agradecen los fines de semana y poder desconectar.
Hoy, el camino hasta el colegio con Alannah ha sido más divertido. No se ha llevado su scooter, así que hemos ido jugando. Ella tenía 50 coches y vivía en una casa rosa, ella tenía 45 años y su marido 43. Yo, tenía sólo cochazos, dos hijos y un marido con 80 años (y yo 33), vivía en su misma calle y trabajaba en un periódico. Pero entre que salimos más tarde que de costumbre y la tontería que llevábamos, hemos llegado con cinco minutos de retraso al cole.
Cuando llegué a casa, me fui una horita y media con Charlie al parque. Se llevó su bici, estuvimos dando vueltas en una rueda, escalando el tobogán, tirando palitos al hoyo, haciendo como que el viento nos llevaba, tirándose por el palo de bombero, comiendo galletas... Y, a la vuelta, Hugh estaba arreglando el jardín y, cuando se fue a recoger a Alannah, él se cogió la pala de su padre, yo me cogí un rastrillo de la playa y ahí que nos pusimos los dos manos a la obra con el jardín. Con lo que se lo pasa bomba es con su regadera de elefante. Sólo quiere que se la llene para ponerlo todo manga por hombro de agua.
Me hace gracia porque me acuerdo de cuando era pequeña, que me encantaba jugar con agua y meter las manos en el cubo de la fregona. Otra de las cosas que me está llamando mucho la atención de los niños (en general) es que están tan tranquilos jugando y, de repente, se quedan mirando cualquier cosa fijamente por unos segundos, la cogen, la tiran con todas su fuerzas y siguen haciendo lo que hacían por donde lo habían dejado. Da miedo.
Alannah y Hugh llegaron del colegio con Joe, Elliot e Isobel; y, después llegó una amiga de Tamsyn que tiene un niñito que se llama Bobby. Así que estuvimos un rato en el jardín. Esta casa está siempre llena de gente y eso hace que me sienta mucho menos como en casa. Cuando empiezan a hablar inglés sin ton ni son y empiezo a no entender nada, si no estoy trabajando, me piro a mi habitación.
Por la tarde, Hugh le ha limpiado la piscinita a los niños y se lo han pasado bomba poniéndose chorreando con la manguera. Tendríais que haberlos visto en la piscina con sus bañadores tipo guiri, que parecen un traje de neopreno, pero multicolor.
Con Ruari también he tenido hoy anécdota. Tamsyn estaba preparando la cena y el bebé empezó a llorar, así que me pidió si lo podía coger. Cuando lo tenía en brazos, se me quedó dormido, era una monería (huele mucho a bebé). Pero, de repente, ¡oh, no! empezó a toser y me vomitó encima. Tanto, que he tenido hasta que cambiarme de ropa...
¡Buenas noches!
Hoy, el camino hasta el colegio con Alannah ha sido más divertido. No se ha llevado su scooter, así que hemos ido jugando. Ella tenía 50 coches y vivía en una casa rosa, ella tenía 45 años y su marido 43. Yo, tenía sólo cochazos, dos hijos y un marido con 80 años (y yo 33), vivía en su misma calle y trabajaba en un periódico. Pero entre que salimos más tarde que de costumbre y la tontería que llevábamos, hemos llegado con cinco minutos de retraso al cole.
Cuando llegué a casa, me fui una horita y media con Charlie al parque. Se llevó su bici, estuvimos dando vueltas en una rueda, escalando el tobogán, tirando palitos al hoyo, haciendo como que el viento nos llevaba, tirándose por el palo de bombero, comiendo galletas... Y, a la vuelta, Hugh estaba arreglando el jardín y, cuando se fue a recoger a Alannah, él se cogió la pala de su padre, yo me cogí un rastrillo de la playa y ahí que nos pusimos los dos manos a la obra con el jardín. Con lo que se lo pasa bomba es con su regadera de elefante. Sólo quiere que se la llene para ponerlo todo manga por hombro de agua.
Me hace gracia porque me acuerdo de cuando era pequeña, que me encantaba jugar con agua y meter las manos en el cubo de la fregona. Otra de las cosas que me está llamando mucho la atención de los niños (en general) es que están tan tranquilos jugando y, de repente, se quedan mirando cualquier cosa fijamente por unos segundos, la cogen, la tiran con todas su fuerzas y siguen haciendo lo que hacían por donde lo habían dejado. Da miedo.
Alannah y Hugh llegaron del colegio con Joe, Elliot e Isobel; y, después llegó una amiga de Tamsyn que tiene un niñito que se llama Bobby. Así que estuvimos un rato en el jardín. Esta casa está siempre llena de gente y eso hace que me sienta mucho menos como en casa. Cuando empiezan a hablar inglés sin ton ni son y empiezo a no entender nada, si no estoy trabajando, me piro a mi habitación.
Por la tarde, Hugh le ha limpiado la piscinita a los niños y se lo han pasado bomba poniéndose chorreando con la manguera. Tendríais que haberlos visto en la piscina con sus bañadores tipo guiri, que parecen un traje de neopreno, pero multicolor.
Con Ruari también he tenido hoy anécdota. Tamsyn estaba preparando la cena y el bebé empezó a llorar, así que me pidió si lo podía coger. Cuando lo tenía en brazos, se me quedó dormido, era una monería (huele mucho a bebé). Pero, de repente, ¡oh, no! empezó a toser y me vomitó encima. Tanto, que he tenido hasta que cambiarme de ropa...
¡Buenas noches!
jueves, 24 de mayo de 2012
Realmente, es difícil encontrar una rutina en esta casa. Hoy, como todos los jueves, Mave (entiéndase que los nombres de las personas que no viven en esta casa, me invento cómo se escriben) debería haber llevado a Alannah al cole y yo a Charlie a la guardería, pero hoy la peque tenía algo así como el día del deporte en el colegio y sólo era de 10:00 a 12:00. Además, todos los padres podían ir a verlos (cámara en mano), así que Hugh ha entrado más tarde a trabajar (no es el típico padre guiri que se pierde la final de baseball de sus hijos) y se han ido toda la familia al evento. Yo también estaba invitada, pero como eso no cuenta como horas de trabajo, decidí quedarme en casa planchando.
Hoy el día ha vuelto a ser muy caluroso. Cuando terminé de planchar, me fui un rato a estudiar al jardín y apenas pude aguantar la calor. Que, por cierto, teniendo las puertas abiertas del jardín, precisamente por la calor, cuando llegué con el cesto de la ropa, el gato gigante que merodea por los jardines estaba a sus anchas en el salón. Quiero pensar que no estaba comiendo...
Cuando llegó Charlie del día del deporte, estuvimos jugando un rato y lo metí en la cama para la siesta (es otra persona por las noches cuando duerme siesta) y, cuando llegó Alannah de casa de Romally, nos fuimos los tres al parque. Ellos, con bicis y muñeca incluidas.
Desde que han aprendido a jugar a hacer una casita para los erizos, echando tierra, palos, hierba y flores, se ponen perdidos. Charlie se quita los zapatos, los utiliza de pala para coger más tierra, se limpia en la ropa, se echa tierra en la cabeza, se refriega los mocos por la cara con las manos de tierra... ¡Hoy estaba negro! Tenía costras de barro hasta en los ojos y la boca. De vez en cuando, hasta tenía que decirle que abriera la boca y sacara la lengua para quitarle la tierra. La gente hasta nos mira por la calle. Pero está súper gracioso y él se mea cuando se ve en el espejo. Hoy no se lo podía creer, se quedo boquiabierto un rato. Y el agua del lavabo cuando los limpié antes de la cena estaba más puerca que nunca. Y lo peor es que empapan la esponja para beberse el agua.
A la vuelta del parque, Alannah ya no quería su bici. Como pesa y es muy incómoda de llevar le dije que se montara, pero no quería. Así que le dije que vale, la solté y seguí para adelante. Me gritó que no, así que logré convencerla. La pobre no quería montar en bici y la llevaba a cuestas. Como vio que yo estaba enfadadilla, me preguntó si hoy había sido mala o buena y se me rompió el corazón y le dije que ella siempre es muy buena, y le di un besito. Pero la verdad es que tiene un genio que no veas. Hoy, estaba intentando escalar por unas cuerdas y había un niño más mayor meneándolas y le gritó "Stop it!" (¡Para!). El niño siguió haciéndolo por unos segundos para no parecer un gallina, pero se fue de momento.
Y hoy tengo una buena noticia. Tamsyn me ha dicho esta mañana que ha estado hablando con Hugh y que that's fine (está bien), que puedo volver a España en junio. Sería del 21 al 30, más de lo que esperaba, así que ya tengo comprado el vuelo de ida (¡El mismo que el de mis padres!). Por otra parte, me ha dicho que en mi última semana de trabajo, en octubre, como se casa su hermana en Irlanda, no llevarán a los niños y que si me parece bien que venga la madre de Hugh y nos quedemos las dos con ellos, también con el bebé. Así que podríamos llamarlo el examen final donde pondré toda la carne en el asador, o todos mis conocimientos como au pair adquiridos.
Hoy el día ha vuelto a ser muy caluroso. Cuando terminé de planchar, me fui un rato a estudiar al jardín y apenas pude aguantar la calor. Que, por cierto, teniendo las puertas abiertas del jardín, precisamente por la calor, cuando llegué con el cesto de la ropa, el gato gigante que merodea por los jardines estaba a sus anchas en el salón. Quiero pensar que no estaba comiendo...
Cuando llegó Charlie del día del deporte, estuvimos jugando un rato y lo metí en la cama para la siesta (es otra persona por las noches cuando duerme siesta) y, cuando llegó Alannah de casa de Romally, nos fuimos los tres al parque. Ellos, con bicis y muñeca incluidas.
Desde que han aprendido a jugar a hacer una casita para los erizos, echando tierra, palos, hierba y flores, se ponen perdidos. Charlie se quita los zapatos, los utiliza de pala para coger más tierra, se limpia en la ropa, se echa tierra en la cabeza, se refriega los mocos por la cara con las manos de tierra... ¡Hoy estaba negro! Tenía costras de barro hasta en los ojos y la boca. De vez en cuando, hasta tenía que decirle que abriera la boca y sacara la lengua para quitarle la tierra. La gente hasta nos mira por la calle. Pero está súper gracioso y él se mea cuando se ve en el espejo. Hoy no se lo podía creer, se quedo boquiabierto un rato. Y el agua del lavabo cuando los limpié antes de la cena estaba más puerca que nunca. Y lo peor es que empapan la esponja para beberse el agua.
A la vuelta del parque, Alannah ya no quería su bici. Como pesa y es muy incómoda de llevar le dije que se montara, pero no quería. Así que le dije que vale, la solté y seguí para adelante. Me gritó que no, así que logré convencerla. La pobre no quería montar en bici y la llevaba a cuestas. Como vio que yo estaba enfadadilla, me preguntó si hoy había sido mala o buena y se me rompió el corazón y le dije que ella siempre es muy buena, y le di un besito. Pero la verdad es que tiene un genio que no veas. Hoy, estaba intentando escalar por unas cuerdas y había un niño más mayor meneándolas y le gritó "Stop it!" (¡Para!). El niño siguió haciéndolo por unos segundos para no parecer un gallina, pero se fue de momento.
Y hoy tengo una buena noticia. Tamsyn me ha dicho esta mañana que ha estado hablando con Hugh y que that's fine (está bien), que puedo volver a España en junio. Sería del 21 al 30, más de lo que esperaba, así que ya tengo comprado el vuelo de ida (¡El mismo que el de mis padres!). Por otra parte, me ha dicho que en mi última semana de trabajo, en octubre, como se casa su hermana en Irlanda, no llevarán a los niños y que si me parece bien que venga la madre de Hugh y nos quedemos las dos con ellos, también con el bebé. Así que podríamos llamarlo el examen final donde pondré toda la carne en el asador, o todos mis conocimientos como au pair adquiridos.
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