sábado, 7 de julio de 2012

Hoy ha sido mi primer sábado de descanso-trabajo, porque por la noche me tocaba baby-sitting. Tampoco me ha importado mucho, porque de todos modos Manon no estaba aquí, así que no tenía muchos planes para hoy, más que estrenar mi tarjeta regalo de Primark y aprovechar para descansar un par de horitas más. Y eso es lo que he hecho.

Cuando estaba en Oxford Street, casualidades de la vida, justo estaba pasando la cabalgata del Orgullo Gay. ¡Yo ni siquiera sabía que hoy era el día! Así que un música, performances, banderas, muchos besos, muchos bailes... me pareció divertidísimo. Estoy segura de que si hubiera estado Manon nos hubiéramos animado a unirnos a la fiesta. (La foto que veis abajo es la que más vistosa me ha quedado, pero en la que sale menos gente)


Y de compras, ¡¡¡hoy me he puesto las botas!!! Creo que me habré pasado más de dos horas dentro de la tienda. Me cogí mi cesta de la compra y empecé a llenarla según el método "como si no existiese mañana". Todo lo que me gustaba, iba para dentro. Pero al final, justo antes de ponerme en la cola para pagar, me entran los ataques de cordura y selecciono lo que creo que realmente me interesa para esa vez. Os enseño mis adquisiciones:



Después de mis compras, me fui a comer algo al McDonall's. Estaba lleno, pero como estaba yo sola, encontré sitio en un taburetito. Llevaba días viendo que vendían "Share box" (Cajas para compartir), así que me animé a comerme una mezclita de aperitivos, pero me di cuenta tarde de que sólo eran Nuggets de pollo. Así que tenía 20 Nuggets, una Coca-Cola, un taburete y nadie con quien compartir. Pero bueno, me he traido las sobras a casa.

A la vuelta, me he inventado una triquiñuela de ladronzuela inteligente. Yo siempre cojo un Metro desde donde esté hasta Victoria para coger después el tren que me lleva a Herne Hill; con lo cual, pago dos transportes. Pero ese mismo tren tiene parada en Brixton (justo la anterior a la mía) y a Brixton también llega  el Metro ¿hasta ahí bien? Lo curioso es que ni en Herne Hill ni en Brixton hay tornos para pasar, con lo cual, depende de la bondad del ser humano (a no ser que vayas o vengas de paradas con torno como Victoria). Así que la idea es coger el Metro desde donde esté hasta Brixton y después colarme en el tren donde no hay ningún tipo de seguridad. Así que creo que a partir de ahora me voy a robar una parada de tren (a no ser que cuando mis padres lean esto me regañen mañana).

Tamsyn y Hugh me dijeron que estaba bien si llegaba a casa a las seis, pero como no tenía nada más que hacer, llegué a las 16:30. Craso error, porque Tamsyn ha aprovechado para pedirme el favor de si podía llevar a los niños al parque unos 20 minutos. Eso sí, hoy ni ha habido tronco, ni gate, ni recolecta de flores, ni cabina telefónica (y me las han pedido todas). Aun así, hemos estado cerca de una hora. La gracia es que hoy no sólo me ha tocado cuidar de Charlie y Alannah, también de la muñeca de Alannah. Se ha llevado al parque sus tacones, su carrito, su muñeca, un bolso de su madre, so móvil de juguete... pero a la muñeca, cuidarla yo. Hasta he tenido que montarla en un columpio y empujarla también a ella.

Cuando llegamos a casa, Nana (la abuela) estaba cuidando de Ruairi y Grandy (el abuelito) estaba preparando la cena. Yo, mientras, estaba con Charlie y Alannah, que me ha tenido pintándole estrellas y patitos un su pizarra y llorando cuando algo de lo que hacía no era de su gusto.

Después de la cena y de asear a los niños, tocaba la hora de la cama. Alannah quería que Aunty Fiona (la tita Fiona, la prima de Tamsyn) le leyera el cuento. Realmente, no puedo culparla, yo soy realmente mala leyendo cuentos en inglés. Hoy, por ejemplo, Charlie ha elegido uno de piratas y no me enteraba de nada de lo que leía, supongo que serían frases del estilo "izad velas", o "a estribor", porque no tenía ni idea de cómo pronunciarlas. Cuando me pasa eso, o me salto esa frase o hago un sonido parecido a jrfghru. Pero con Charlie es más fácil. A él, con que le enseñes los dibujitos, se queda más que satisfecho.

¡Buenas noches!

viernes, 6 de julio de 2012

Hoy ha sido uno de esos días en los que apenas he trabajado, pero tampoco he tenido mi tiempo libre. Tamsyn ha vuelto a dejar de lado la idea de prepararme un planing semanal y va pidiéndome las cosas conforme le van surgiendo. Así que mi papel es el de sentarme en el sofá a jugar con los niños o a ver los dibujitos, esperando a ver si me necesita.

Así, esta mañana me he levantado como siempre a las siete, les he preparado el desayuno a los niños, he vaciado el lavavajillas y me he sentado con ellos a ver la tele y a esperar a que se levantaran los demás. Como llovía, Tamsyn llamó al gimnasio para ver si estaría la piscina abierta y al play center para ver por qué opción nos íbamos a decantar. Así que aproveché para ducharme, pero cuando bajé de la ducha, me dijo que al final no tenía que llevarlos a ningún sitio por la mañana, que los llevaría a casa de Romally.Pero allí no estuvieron demasiado tiempo. Así que otro ratito de tele y espera.

Hoy me he levantado mucho mejor de salud, ya sólo me quedaban mocos, pero de repente me entró mucho dolor de estómago; así que hoy he hecho una guirilada, no he almorzado ni nada, me encontraba mal. El padre de Tamsyn el pobrecito se ha preocupado mucho por mí cuando le dije que no iba a tomar nada, que me dolía un poco el estómago. Me ha traído unas pastillitas y me ha explicado cómo me las tenía que tomar; cuando ha visto que no me había hecho efecto, me ha traído unas más fuertes; me ha dicho que me tomara un vasito de leche calentita... ha sido adorable.

Pero con mi dolor y todo, ahí he estado esperando a ver qué me tocaba hacer hoy. Después del almuerzo, Tamsyn iba a ir a comprar con su padre y cuando le preguntó a los niños que preferían, se quedaron en casa conmigo. Así que hemos estado coloreando y luego hemos visto en una revista que hacían animalitos con los cartones del papel higiénico y nos hemos puesto a hacer un cerdito. Pero cuando llegó Tamsyn, había salido el sol, así que me dijo que fuera con los niños una horita al parque.

Como Alannah se lo pasó pipa el otro día, también nos hemos llevado cositas para hacer un picnic, pero nos lo hemos tomado en el playground (yo he aprovechado para tomar un poco de manzana, que es buena para la panza).

Total, que hoy no ha sido un buen día para mí... pero bueno, ya me queda un día menos...

jueves, 5 de julio de 2012

¡Qué resfriadita estoy hoy! Tengo fiebre, la cabeza como un bombo, litros y litros de mocos... pero ahí he estado como una machota, al pie del cañón. Durante el día, les he dicho a los niños alguna vez que no me encontraba muy bien y mi pobre Charlie, cuando llegó Tamsyn le dijo que yo estaba malita, siempre cuidándome. Pero yo he querido restarle importancia, porque estoy suficientemente bien para estar con los niños y me sentiría culpable estando todo el día en la cama en mi propio puesto de trabajo.

Y bueno, hoy ha sido el primer día de vacaciones de Alannah, así que ella misma ha elegido lo que quería hacer. Aunque me sigo levantando a las siete de la mañana, la parte buena de las vacaciones es que no tiene que estar listo todo a las ocho y media para llevar a Alannah al colegio y me puedo sentar tranquilita con los peques en el sofá a beberme un café mientras vemos los dibujitos. Total, que como hoy hacía buen tiempo (entendedme, no llovía) Alannah ha decidido que quería hacer un picnic en el parque, llevarnos una pelota para jugar y unos cuantos de libros para leérselos.

El plan me ha venido de perilla, porque así podría estar sentada en una mantita y, además, yo tenía pensado llevarlos al Dulwich Park y han preferido ir al que tenemos al lado de casa. Ha sido muy gracioso, porque hemos jugado al Pick it in the middle (cógela en el medio, el mareito de toda la vida). Después se han comido unas cerezas, aunque Charlie no sabía; les he leído unos cuentos, aunque Alannah ha elegido unos demasiado largos y Charlie se aburría; y nos hemos comido unos pasteles de chocolate. Os enseño unas fotos (por fin podréis ver a Alannah, que estábais fritos):



También les he grabado algunos vídeos, pero en el primero les dije de broma que me enseñaran el culete y ya se vinieron demasiado arriba. Por cierto, alguna vez os he contado que Alannah y yo jugamos con una manta... pues es esa.

Después de estar en el parque, fuimos una horita al playground para que jugaran a sus anchas y a las 12:30 nos fuimos a tomar el almuerzo. No había nadie en casa, así que lo preparé para ellos. Charlie estaba ya penosillo, de estas veces que está tan contento y llora preguntando por su mamá y luego está contento otra vez, así que acabé cogiéndolo en brazos y dándole yo misma el sandwich. Pero Alannah decía que ella también quería sentarse conmigo, así que puse mi silla apretada entra la de los dos y nos comimos nuestro almuerzo jugando a que Alannah era la Bella, Charlie la Bestia y yo Gastón.

La verdad es que nos lo hemos pasado muy bien, a pesar de mi enfermedad. Alannah decía que era el día más divertido de su vida; aunque cuando llegó su madre, como todos los niños, sólo le contaba las cosas malas: que si Charlie no paraba de llorar preguntando por ella, que si habían enseñado el culo mientras yo les grababa...

¡Y por fin me pude tumbar en mi cama para dormir una siesta! Cuando me desperté dos o tres horas después, estaban viendo Buscando a Nemo y me senté con ellos a verla. Como siempre, se vinieron corriendo a acurrucarse conmigo. Están súper mimosos conmigo, todo el día abrazándome, dándome besos...

El que está muy muy muy llorón es Ruairi. Siempre me decís que no sabéis ubicarlo, pero es que antes siempre estaba comiendo o dormidiito y no tenía nada que contar sobre él (excepto cuando me vomitaba encima), pero ahora no hay manera de que se calme. Así que va de brazos en brazos pegando chillidos.

Y nada, a los multitudinarios inquilinos poco los vemos por aquí. La prima de Tamsyn suele irse antes de que yo me levante y los padres de Tamsyn han estado todo el día de turismo. Lo curioso es que sólo comen dos veces al día. Se metieron un atracón por la mañana de barbacoa y de todo lo habido y por haber para desayunar y han llegado por la tarde diciendo que ya habían cenado a las 15:30. Estos guiris...

miércoles, 4 de julio de 2012

Era inevitable. Después de una semana de calor en España, volver a la lluvia y el frío londinense me costaría un resfriado. Y aquí estoy, con dolor de cada parte de mi cuerpo, mocos y seguro fiebre y sin poder llegar a casa y quejarme de que estoy malita para que me den mimos, porque ahora mi casa es el trabajo. Pero bueno, son los gajes del oficio.

Hoy Alannah ha empezado sus vacaciones y ya nos están viniendo largas a Tamsyn y a mí. ¡No paran de discutir ni un solo segundo! Pero es que Alannah es digna de un estudio, no para de hacer artimañas para llamar la atención. Y lo peor es que siempre se sale con la suya. Esta mañana, por ejemplo, la vi coger un folio y esconderlo detrás de la puerta. A los diez minutos, empezó a preguntarle a su madre dónde estaba la carta (yo no sabía a qué carta se refería), así que Tamsyn se puso a buscarla y, adivinad qué: era el papel que ella había escondido. La carta resultaba ser un folio que ella estaba escribiendo para sus profesores, así que me senté con ella a ayudarla, diciéndole las letras que tenía que poner. Y, de repente, pinta una linea horizontal larguísima y empieza a llorar porque se ha equivocado y está muy feo. Resultado final: la abrazamos y le dijimos que estaba precioso.

Charlie, sin embargo, siempre sale perdiendo. Por ejemplo, a mediodía, Alannah estaba jugando con una cesta, a la que le metía comida de juguete y la tapaba con una servilleta de cuadros. Por supuesto, si ella estaba jugando a eso, él también quería jugar con los mismo y no paraba de quitarle la servilleta "I need it for my game" (la necesito para mi juego, siempre se inventan esa excusa), así que Tamsyn le regañó y le dio una servilleta igual a él. La tiró al suelo gritando "no" y castigado a las escaleras. Pues así están todo el día. Y lo peor es que Charlie se despierta a la cinco y media y, cuando llega la noche, está insoportable y lo tiene que acostar sin cenar, antes de las siete, pero no lo acuesta a que duerma siesta. Así, normal.

Después del almuerzo, los he llevado al parque de Herne Hill. De repente, no llovía y hacía calor. Tanto el camino de ida como el de vuelta han sido llantos y discusiones también. Yo llevo el carrito para que Charlie no se canse demasiado, pero Alannah también quiere subirse. El carro es de dos plazas (una arriba y otra abajo), pero ninguno de ellos quiere la de abajo. Así que, a la ida, turno de lloriqueo de Alannah. "Alannah, Charlie was before in the buggy. You can sit down over here or walk. Choose one", (Alannah, Charlie estaba antes en el carro. Tú puedes sentarte aquí o ir andando. Elige una); "I don't want to go over there" (No quiero ir ahí), me dijo haciendo pucheros; "Ok, Alannah, the next time you will go in the top, but now you can't" (Vale Alannah, la próxima vez irás arriba, pero ahora no puedes); "Ok, and what happens if you forget it?" (Ok, y ¿qué pasa si se te olvida?), me preguntó mientras se sentaba abajo; "I won't" (No lo haré); "But what happens if you do?" (pero, ¿qué pasa si lo haces?); "Alannah, I won't, but if I forget it, you can remind it to me" (Alannah, no lo voy a hacer, pero si se me olvida, tú puedes recordarmelo); "And what happens if I forget it?" (y, ¿qué pasa si se me olvida a mí?); "You won't, I'm sure" (No lo harás, estoy segura).

Lo bueno de esta conversación fue que cuando teníamos que volver a casa y ellos no querían, sólo tuve que recordarle a Alannah que podía ir en la parte de arriba del carro. Pero claro, también me costó el llanto de Charlie. La vuelta a casa se me hizo horrible. Enferma y cargando con dos niños grandes, un carro y los dos patinetes que siempre me encasqueta Tamsyn para que hagan ejercicio (ilusa).

El problema del playground de Herne Hill es que está un poco lejos para ir andando con los niños (unos cuarenta minutos). Y luego está la historia de que se paran en todas partes para jugar. Siempre les pasa lo mismo, se ponen a jugar en un tronco grande que hay; les digo que si pasan mucho tiempo en el tronco, no tendremos tiempo de ir al playground y, al final, sólo nos queda media hora para los columpios y no se quieren volver. Pero ya les tengo el truco pillado. Diez o quince minutos antes de la hora que pretendo volver, les digo que ya tenemos que volver a casa; por supuesto, me piden por favor que no. Así que me hago la buena y les digo que vale, que les dejo diez minutos más si me prometen que no lloran.

Pero a casa llegué hoy sudando como nunca (supongo que sería la fiebre) y, cuando llegamos, ya estaban los padres de Tamsyn en casa. El padre, que lo he conocido hoy, es también encantador; pero la verdad es que se hace incómoda tanta gente en casa. Incluso para Tamsyn. Y encima Ruairi no paraba de llorar hoy.  ¡Ay, Señor, Señor!

martes, 3 de julio de 2012

Como ya os dije ayer, la lluvia hoy no cesaría. Y lo peor es que, por mucho que miro el tiempo por Internet, dan lluvia para todo lo que queda de semana y para la siguiente (y porque la meteorología no puede predecir más). Es desesperante.

Así que el plan de hoy con Charlie ha sido ir a un museo "para niños", aunque la verdad es que lo esperaba mucho más divertido. Había animales disecados, instrumentos musicales, ropajes indios... menos mal que entre que el pobre se divierte con poca cosa y que también echamos un ratito para que se sentara a tomarse un picoteo, hemos echado la mañana bien.

La verdad es que, aunque parezca mentira, voy a echar de menos mis mañanas como ama de casa, planchando o pasando la aspiradora. Me ponía mi musiquita y a mi bola a hacer mis tareas. Me servía para desconectar, era como un día menos de trabajo. Y ahora creo que las semanas se me harán más largas. Y más ahora que Alannah termina el colegio y tengo que estar todo el día con los dos. ¡No paran de discutir! Que si Alannah sólo quiere jugar conmigo y no con Charlie, que si Charlie le rompe los juguetes, que si Charlie empieza a hacer ruidos de fantasma y Alannah se asusta... y lo peor es que los dos terminan llorando.

Y hoy, después de almorzar, Tamsyn me dijo que ya no tenía que trabajar más por hoy; así que aproveché y me tiré una siesta de dos horas. Estaba reventada. Todos los días me quedo dormida en el sofá mientras veo la tele con Charlie. Y él, cuando me ve, se ríe y se recuesta conmigo.

Y Alannah hoy ha ido al zoo con su clase y después de la excursión se han venido Isobel y Elliot a la casa, aunque he estado poco tiempo con ellos porque estaba en mi momento siesta. Como las niñas tenían que ir a ballet, Joe nos ha dejado a Tamsyn y a mí a Elliot para que jugase con Charlie. El pobre, en cuanto se dio cuenta que su madre no estaba empezó a llorar y no había quién lo consolara.

Y nada, poco más. Los niños están cada vez más unidos a mí, tanto que me está empezando a dar miedo el día que tenga que despedirme de ellos. Ya nunca lloran diciendo que quieren que algo que yo estoy haciendo lo haga su mamá. Y Alannah siempre abrazada a mí, peinándome, contándome sus cosas...

Mañana seremos dos más en casa: los padres de Tamsyn. Espero llevar bien este overbooking de inquilinos...

lunes, 2 de julio de 2012

Bueno, de nuevo hoy por aquí. Y de nuevo escribiendo desde Londres contándoos un día de trabajo. Se acabaron mis vacaciones no remuneradas y empieza la segunda etapa de mi au pair. Como ya os he contado en alguna ocasión, esta casa siempre está llenísima de gente. El sábado ya me dijo Hugh con cara de poca alegría que la prima de Tamsyn pasaría aquí toda la semana porque se va a mudar de casa. Y ayer, Tamsyn me contó que sus padres vendrían el miércoles y se quedarían hasta el domingo. Sinceramente, no sé dónde nos vamos a meter tantas personas.

Esta mañana ya, después de haber dormido poco y con la resaca de la Eurocopa, me levanté como una zoombi a las siete de la mañana y, cuando subí al baño (en el de al lado de mi habitación está Hugh duchándose todas las mañanas) estaba ocupado. Intenté abrir, porque me sonaba raro que fuese Tamsyn y ni se me había pasado por la cabeza su prima, y cuando me abrió en toalla, "tierra, trágame". Ya ni pipí se puede hacer. Pero bueno, al menos ella no está en casa de vacaciones y se va a trabajar desde por la mañana hasta por la noche.

Desde que llegué, los niños están locos conmigo. Hoy Alannah se ha levantado contentísima enseñándome su pañal, que estaba seco. Y el camino de ida al cole ha sido genial, corriendo las dos por las calles dándonos la mano, oliendo las flores, chocándonos con las farolas... Y hasta la profesora de Alannah estaba hoy simpática conmigo, preguntándome si había estado yo también en Irlanda y muriéndose de envidia cuando le he dicho que había estado en España.

En el cole también me he encontrado con Joe, la amiga de Tamsyn y madre de Elliot e Isobel. Me ha dicho que Isobel decía que quería que ganase España por mí. Me ha hecho mucha ilusión, porque dice que salió de ella, sin que nadie le dijese nada. Aunque también me ha contado que en cuatro semanas se mudan de ciudad, no sabía nada, y la verdad es que me ha dado un poco de pena, a pesar de que en tres meses yo tampoco iba a volver a verlos en la vida... Pero últimamente me está dando nostalgia esas cosas: la futura última quedada de Manon y mía, el no volver a ver a los peques...

Después de llevar a Alannah al colegio, me tocaba ir con Charlie al parque. Cuando abrimos la puerta de la calle, estaba diluviando y, sin embargo, ahí que íbamos los dos, con nuestros chubasqueros y Charlie en su bici (ya ni paraguas ni nada, soy toda una londinense). Pero, como le anticipé a Charlie, hoy el playground estaría vacío. Efectivamente. Es más, fue llegar y llovía tanto que nos sentamos debajo del techito del tobogán y el tio se puso a comerse una barrita de muesli. Y, en un momento en los que se relajó la lluvía (atentos al dato, no he dicho que parara de llover), aprovechamos para que se tirara por el tobogán y se subiera en el columpio (los cuales estaban chorreando, por cierto). Pero empezó a llover al poco tiempo, así que nos volvimos a casa a jugar con Fireman Sam, juegos de mesa, a la Tooth Fairy (Hada del diente, es el ratoncito Pérez inglés)...

Por la tarde, Alannah tenía que ir a su nuevo colegio, así que me quedé con Charlie viendo los dibujitos en casa. Los dos teníamos muchísimo sueño, así que nos acurrucamos en el sofá con la mantita. Aunque yo fui la única que me quedé dormida...

Cuando Alannah llegó, sólo quería captar mi atención. Como ya le quedan pocos días de cole, se ha traído todos sus dibujos y manualidades y hemos estado viéndolos. Y después hemos jugado a un libro/casa de muñecas que tiene y que yo nunca había visto, pero sólo quería jugar conmigo y no quería que Charlie jugase con nosotras. Me ha dado pena, porque estaban discutiendo porque él quería jugar y ella no le dejaba y, en un forcejeo, Charlie le ha roto un muñeco y Tamsyn lo ha castigado. El pobre lloraba más...

Y la cena mucho mejor que otras veces. Se han comido todo el plato de pasta y apenas nos han dado tarea. Charlie se ha levantado dos veces de la mesa, una para hacer pipí y otra para hacer caca, pero Alannah no ha ido detrás para escaquearse de la cena. Y Charlie no ha dicho su famosa frase de "I can do it by myself" (Puedo hacerlo yo solo) y me ha dejado que le ayude. Aunque tampoco tiene mucho interés sentarse al lado de un niño a que haga caca y después limpiarle...

Y mañana, más prima de Tamsyn, más lluvia y más todo otra vez. Pero bueno, he de reconocer que aquí no se está tan mal...
Podría deciros sin ninguna duda que la final de la Eurocopa de ayer fue uno de los momentos más inolvidables que he vivido hasta el momento en Londres. De hecho, os lo escribo ahora porque ayer llegué a casa tarde y cansada. Pero bueno, no todo el día fue fútbol. Os cuento.

Con Manon quedé a las 12:00 en Victoria para ir a Brake Lane, un mercado vintage y alternativo que ponen los domingos en Liverpool Street. El problema es que los ingenieros iban a pasarse todo el día trabajando en mis dos estaciones de tren más cercanas, así que mi opción más factible de llegar al centro (tanto a la ida como a la vuelta) era ir andando hasta Brixton (una media hora) y de ahí coger un Metro directo hasta Victoria.

Nada más encontrarnos, Manon y yo nos ataviamos nuestras banderas de España en los bolsos, con tal mala suerte, que la mía me duró un microsegundo.

El mercado de Brake Lane estaba difícil de encontrar, pero nos mereció la pena. Había un montón de graffitis, tiendas raras y comida de todas las nacionalidades. Entre nuestros puestos preferidos, uno de accesorios originales (collares hechos con tijeras, cintas de música, soldaditos de juguete... Manon se compró unos pendientes de Lego) y una peluquería al aire libre (vamos, en un descampado). La comida nos gustaba toda, pero al final nos pedimos para compartir una arepa con mil clases de relleno y un plato Lituano (pollo con salsa de naranja y queso, con arroz cocido y una especie de tortellini relleno de carne). Y de postre, un dulce Pakistaní que era como una especie de hojaldre en forma de espiral con almendrita picada y miel. Estaba chuli, porque había muchas mesitas para comer y estaba cubierto (algo muy necesario en Londres).

Después de ponernos púas a comer y de dar una vueltecita por las tiendas, fuimos a nuestro M&S preferido, el de Oxford Street, y nos compramos unas latas de combinados (Piña colada y Mojito), para empezar a ambientarnos en el partido. Como estábamos cerca de Hyde Park, tendimos la bandera de Manon en el cesped y nos bebimos nuestras latas al solecito, mientras nos pintábamos las caras con la bandera de España y planeábamos los cinco fines de semana que nos quedan juntas en Londres. Por Hyde Park ya se veía alguna que otra bandera española (y del Málaga). Aunque también había una especie de mitin anti-racista en plan Nelson Mandela.

El partido no sabíamos bien dónde ir a verlo. Queríamos ir a un sitio donde hubiese muchos españoles, así que habíamos preguntado antes y nos habían dicho que por Oxford Street y por Liecester Square (no nos imaginábamos la manada de españoles que íbamos a encontrarnos luego en cualquier rincón de Londres). De camino a Liecester Square íbamos con nuestra banderita y saludando a todos los españoles (e italianos) que nos encontrábamos por el camino. La gracia es que todos los no italianos querían que ganase España (indios, ingleses...). El gran triunfador de la noche, de hecho, fue mi rolón pintador de cara con la bandera española. En Picadilly Circus nos pararon unos niños indios para que les pintáramos la cara y acabamos pintándosela a media Londres.


Para entrar algún sitio nos vimos negras, ya pensábamos hasta que íbamos a perdernos el himno. Todos los pubs estaban a rebosar, con colas y, en la mayoría, hasta cobraban la entrada. Así que al final nos decidimos por uno que era gratis y donde sabíamos que había unas españolas a las que le habíamos pintado la cara. Fue muy gracioso con ellas porque por lo visto se habían encontrado con unos muchachos y le habían preguntado quién les había pintado la cara y les dijeron que unas muchachas. Y éramos nosotras.

El partido, ya os podéis imaginar. Rodeadas de españoles y de italianos y celebrando un 4-0. Lo genial fue al salir del pub para ir a celebrarlo a Picadilly. No os lo podéis imaginar. Miles de españoles celebrándolo y cantando nuestras canciones, con la bandera de España en el ángel, como si fuera la Cibeles. Un tio desnudo haciendo el molinillo. Cantando canciones como "Gibraltar Español" o "Sara Carbonero se folla a mi portero". Gente subida a las farolas y empezábamos a cantarles cosas como "Que se besen", a una rubia que subió "Rubia, coqueta, enséñanos las tetas", o a un indio "Apu, Apu, Apu". Tocando un cajón flamenco... Es que fue genial. Y tuve que llamar a mi hermano cuando nos pusimos a cantar el himno del Málaga. No me podía creer que aquello estuviera pasando en Picadilly Circus. Y los italianos muy amistosos: antes, durante y después. Aunque nosotros no queríamos mucho amigoseo y les cantábamos "italiano el que no bote".


A la vuelta, me tocaba viajito en Metro y caminata hasta la casa. Al salir, un muchacho me preguntó en español cómo habíamos quedado. Supuse que sería una broma, como ya nos habían hacho dos o tres veces durante la celebración, así que le dije que había ganado Italia. "Oh, al verte las banderitas tenía la esperanza de que hubiésemos ganado. Gracias" y se fue. Espero que haya leído las noticias hoy.